Los seres vivos no son entidades aisladas, sino que interactúan unos con otros formando redes ecológicas de alta complejidad. Los mutualismos como la polinización contribuyen a generar y mantener la biodiversidad, además de asegurar el funcionamiento y la estabilidad de los ecosistemas. A su vez, los servicios de polinización que brindan muchos animales desempeñan un papel decisivo en la producción agrícola y la seguridad alimentaria en la América tropical. A lo largo del último decenio ha crecido considerablemente el reconocimiento de la importancia que tienen los polinizadores en la diversidad como así también en la producción agrícola y consecuentemente en la seguridad alimentaria en los países del Neotrópico. Existe, sin embargo, una amplia evidencia de que las interacciones planta–polinizador están siendo gravemente afectadas por las alteraciones ambientales inducidas por el cambio climático. La declinación de las poblaciones de polinizadores como consecuencia de la disrupción de las interacciones planta–polinizador podría tener efectos sin precedentes sobre la biodiversidad y serias implicaciones sobre el funcionamiento de los ecosistemas naturales y la producción agrícola.
Con la finalidad de revertir el proceso de declinación de las poblaciones de poliniza- dores y los servicios que brindan, es necesario llevar a cabo estudios que nos permitan entender mejor las relaciones planta–polinizador en los sistemas agrícolas de América tropical. A su vez, es necesario implementar estrategias orientadas a aumentar la diver- sidad y abundancia de polinizadores, lo que permitiría el mantenimiento e incremento de las cosechas de cultivos en la región. La conservación y una gestión más adecuada de los servicios de polinización reviste una importancia fundamental para la salud, la nutri- ción, la seguridad alimentaria, como así también en el aumento de los ingresos agrícolas de los campesinos, en especial de bajos recursos en la región. La implementación de estrategias para una mejora en los servicios de polinización debería ir acompañada por el desarrollo de medidas que permitan el manejo integrado de plagas con una reducción del uso de agroquímicos. De qué manera el cambio climático afectará la producción agrícola y la seguridad alimentaria en la América tropical dependerá en gran medida de cómo las interacciones planta–polinizador se vean influenciadas y de las acciones que podamos tomar para evitar la disrupción de dichas interacciones.