EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LA POLINIZACIÓN
Las interacciones planta–polinizador al igual que otras interacciones mutualistas son particularmente vulnerables al cambio climático debido a la susceptibilidad de que se desacoplen las actividades de las especies que interactúan si estas no responden de manera similar a los cambios ambientales [25]. Este fenómeno recibe el nombre de desacople fenológico y consiste generalmente en un adelanto en la actividad de las especies que interactúan de tal forma que dichas especies ya no co-ocurren temporal- mente. Así por ejemplo, algunas plantas florecen en épocas diferentes, mientras que algunas especies de insectos emergen de manera anticipada con respecto a la época en el año en que normalmente lo hacían. Actualmente, están aumentando las evidencias que relacionan los cambios en la frecuencia y la severidad de eventos climáticos extremos inducidos por el cambio climático con alteraciones en la fenología de floración, la producción de néctar y polen de plantas en los bosques tropicales y subtropicales [26].
Por otra parte, el incremento de temperatura que se ha venido dando en las últimas décadas también está afectando la distribución geográfica de algunas especies. Especialmente en ecosistemas de montaña, donde se espera que los efectos del cambio climático sean particularmente severos, se han encontrado evidencias de que ciertas especies de polinizadores se están desplazando a mayores altitudes [27]. En este caso, ocurre un desacople espacial debido a que plantas y polinizadores ya no ocurren en las mismas áreas. Existen numerosos estudios demostrando que el desacople fenológico y espacial están ocurriendo y que se deben a las alteraciones inducidas por el cambio climático [28-31]. Como resultado de este problema, los organismos podrían verse afectados en su supervivencia, su reproducción o en ambos aspectos de su ciclo de vida. Así por ejemplo, la reproducción de las plantas podría reducirse por falta de poliniza- dores, mientras que los polinizadores podrían enfrentarse a una escasez de recursos alimenticios si las plantas que utilizan regularmente no se encuentran en floración [32].
El resultado final del desacople fenológico, al igual que el desacople espacial, es la reducción en las poblaciones de plantas y organismos polinizadores con serias implicaciones en la composición y estructura de las comunidades vegetales como así también en las funciones y servicios de polinización. Se ha estimado que las colonias de abejas han disminuido aproximadamente en un 25% en Estados Unidos desde la década de los noventa y globalmente cerca de 200 especies de vertebrados polinizadores podrían estar próximos a la extinción [33]. La declinación de las poblaciones de organismo
polinizadores en todas partes del mundo, y en especial en las regiones tropicales donde se encuentra la mayor biodiversidad del planeta, es causa de una gran preocupación debido a la reducción en la productividad en ecosistemas agrícolas y a la pérdida de especies en ecosistemas naturales [34-35]. Es probable que la disminución de los polinizadores debido al cambio climático afecte a la producción y a los costos de los cultivos ricos en vitaminas como las frutas y hortalizas en la América tropical, lo que determinará cada vez mayores desequilibrios alimentarios y problemas de salud en los diferentes países de la región. En consecuencia, la gestión de los servicios de polinización que favorezcan el mantenimiento e incremento de las cosechas de cultivos hortícolas en el marco del desarrollo agrícola reviste una gran importancia para la salud, la nutrición, la seguridad alimentaria y el aumento de los ingresos agrícolas de los países en Latinoamérica [14].