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Mecanización

La Ingeniería Agronómica y la Mecanización Agrícola en Ecuador

De acuerdo con Real Academia Española, la agronomía (de agrónomo) es el conjunto de cono- cimientos aplicables al cultivo de la tierra, deriva- dos de las ciencias exactas, físicas y económicas, y agrónomo(a) (del gr. ἀγρονόμος agronómos ‘inspector de campos’) es el profesional de la agronomía (Ingeniero Agrónomo).

 El Ingeniero Agrónomo tiene una competencia profesional muy bien definida: la producción agro- pecuaria… se conceptualiza al Ingeniero Agrónomo como el profesional de la agronomía con un extenso conocimiento del proceso productivo y de la comercialización de los productos y subproductos agropecuarios, mediante un fuerte dominio cognitivo y práctico. Se caracteriza por emplear la metodología científica para la solución de problemas, la innovación constante de los procesos y productos agropecuarios, la formulación y evaluación de proyectos productivos y el liderazgo en las unidades productivas, así como por conservar e incrementar los recursos naturales para aumentar la rentabilidad de las unidades agropecuarias, por generar productos inocuos y por beneficiar a la población rural (Córdova, Ramírez y Barbosa, 2011).

En Ecuador existe tradición en la generación de normativas en relación al desempeño de las profesio- nes en el ámbito de la ingeniería, como lo demuestra el Reglamento a la Ley de Ejercicio Profesional de la Ingeniería, promulgado en el Registro Oficial Nº257 de enero 18 de 1977 y publicado en el Suplemento del Registro Oficial Nº257 de enero 18 de 1977.

 Con relación a la mecanización, el menciona- do Reglamento estableció que el ejercicio profesional del Ingeniero Agrónomo se desarrollaría, entre otros, a través del campo de actividad la participación en el asesoramiento, planificación, dirección y ejecución de programas de mecanización agrope- cuaria y forestal.

Este campo de actividad fue modificado a tra- vés del Reglamento a la Ley de Ejercicio Profesional de la Ingeniería publicado en el Registro Oficial No. 398, del jueves 7 de agosto de 2008, donde se establece: “Participar en el asesoramiento, planificación, dirección y ejecución de programas de me- canización agropecuaria”.

 Según Orbe y Plaza (1988) “la mecanización es uno de los factores generalmente incluidos en el conjunto de recomendaciones para la tecnificación de la agricultura, y su empleo adecuado representa un aporte importante al incremento de la producción agrícola”. Estos autores destacan que Ecuador requiere de la importación de maquinaria y equipos agrícolas para desarrollar en mejor forma sus recursos de producción, sin embargo, la adquisición de maquinaria se ha venido realizando sin considerar aspectos técnicos básicos, lo que ha incidido negativamente en la obtención de la máxima eficiencia de trabajo y costo de la maquinaria.

Esta situación estaría en correspondencia con el hecho de que antes de la década del 90 la formación del profesional agrario fue generalista, y se enmarcó en una formación técnica y metodológica que poco ha insertado en el mercado ocupacional, además de poco creativa, lo que desmejoró su imagen profesional en el contexto socio-económico, político y cultural del país (Cabrera, 1996). Esto no se debería a la concepción generalista de la carrera, sino en el presente trabajo se considera que estaría más vinculado a deficiencias en el proceso de formación.

De acuerdo con Arana, Jarén y Arazuri (2008), para una adecuada formación en Mecanización se debe perseverar e incrementar el cambio de metodología de enseñanza para lograr que los alumnos sean el agente principal y que la formación prevalezca sobre la información, pues mientras la primera se utiliza durante toda la vida profesional, la segunda se hace obsoleta en poco tiempo.

De acuerdo con lo expuesto, se requiere esclarecer el ámbito de la mecanización agrícola que debe ser atendido por el profesional de la Ingeniería Agronómica, con el propósito de influir positivamente en su formación universitaria, y en su vida profesional, favoreciendo la solución de las deficiencias mencionadas.

Según Vargas y Hernández (1996) no es el desconocimiento o la falta de capacitación en la tecnología que se ha de aplicar, la causa principal de que se obtengan bajos resultados en las empresas agropecuarias; estos dependen fundamentalmente de la forma en que se organiza y se conduce el proceso productivo. La solución de este problema no está dada en que establezcamos solamente el procedimiento tecnológico a seguir, sino en dirigir eficaz- mente el proceso productivo.

Aquí conviene establecer diferencias entre di- rigir, administrar y gestionar. Según Pérez y Díaz (2003), dirigir es hacer las cosas que son correctas, es prever, es eficacia; administrar es hacer bien las cosas, es cumplir, es eficiencia. Para dirigir es im- prescindible administrar. Por su parte, para De Heredia (1995), gestionar es realizar tareas –con cuidado, esfuerzo y eficacia– que conduzcan a una finalidad.

Coincidiendo con Stout y Cheze (1999) y Ma- roni (2004), en el presente trabajo se preconiza el criterio de que el profesional de la Ingeniería Agronómica es responsable de la gestión apropiada de la maquinaria agrícola, o implementación de las tecnologías y procesos tecnológicos a realizar en cada cultivo, dentro de muchas otras.

Así, de acuerdo con Córdova y Barrera (2008), el Ingeniero Agrónomo debe seleccionar y manejar la maquinaria y equipo agropecuario, para hacer su uso más eficiente e incrementar los niveles productivos agrícolas sin afectar negativamente los recursos natura- les. Algunas de las actividades a implementar son: se- lección y evaluación de maquinaria y equipo conforme al cultivo, su etapa y condiciones ambientales.

En el presente trabajo se defiende la idea de que la gestión de la maquinaria agrícola exige del Ingeniero Agrónomo dedicación y amplios conocimientos para la toma de decisiones, por lo que en este caso el manejo de la maquinaria debería verse como la dirección o gobierno de la misma, y no como la conducción de máquinas agrícolas, para lo cual sería suficiente el trabajo de un obrero capacitado, no de un ingeniero.

Es necesario considerar las características de la agricultura en el Ecuador, entre las que se destacan una amplia presencia de la agricultura familiar, y la tendencia hacia una disminución de la población económica activa vinculada al sector agropecuario, que tiene estrecha relación con la disminución pro- gresiva de la población rural (Martínez, 2013).

En el II Encuentro del Mercosur ampliado sobre máquinas y herramientas para la agricultura familiar (Tutuy et. al., 2012) se destacó que el desarrollo de la agricultura familiar tiene, entre otros requerimientos, la necesidad de contar con aportes de tecnologías apropiadas –entre ellas máquinas y herramientas– que faciliten el trabajo familiar y que contribuyan a la realización de procesos de producción, transformación y agregado de valor con uso eficiente de las energías, en lo posible renovables.

Esparza y Ramilo (2011) destacan que el uso de máquinas e implementos adecuados para los pequeños agricultores familiares implica su adaptación a los cultivos tradicionales, a las características del esfuerzo de tracción disponible y a las condiciones agroecológicas en las que se desarrollan sus actividades; y deben ser culturalmente apropiados, acorde con los aperos utilizados y con las características de los animales de trabajo empleados. Señalan que es importante que se considere en su diseño y construcción la resistencia de los materia- les, la sencillez en su mecánica, la posibilidad de conseguir repuestos y lograr reparaciones en zonas alejadas, y que sean de fabricación local, ya que con ello se fomenta la mejor utilización de insumos y recursos regionales.

Un aporte importante a la atención a las necesidades de la agricultura familiar ecuatoriana se refiere, entonces, al uso tecnologías de mecaniza- ción apropiadas, ámbito en el cual se requiere la actuación profesional del Ingeniero Agrónomo, en la selección, adaptación y/o creación de medios que respondan a sus características específicas, aprove- chando las potencialidades locales y regionales.

Además, de acuerdo con Cortés, Álvarez y González (2009), la mecanización agrícola debe considerar invariablemente las condiciones hidrometeréologicas, el suelo y el mismo desarrollo de la planta, porque esas condiciones implican va- riadas características de máquinas y equipos, lo cual redundará en la optimización del recurso máquina, tiempo y costos, facilitado por la adecuada selección, planificación, programación y mantenimiento. Todas las actividades mecánicas ejecuta- das sobre un suelo o cultivo deben tener una justi- ficación y una secuencia ordenada, para hacer un uso eficiente de los equipos y consecuentemente, obtener altos rendimientos a menores costos.

Sobre la base de haber incorporado los conocimientos  básicos  (y  sólidamente  afianzados) de las disciplinas previas (Matemáticas, Física, Edafología, entre otras), la enseñanza de la maquinaria agrícola dirigido a los futuros profesionales deberá centrarse… en el reconocimiento de los equipos, sus características, funciones, selección y uso eficaz de los mismos. La etapa de aprendizaje deberá enfocar la actividad ejercitando el proceso de relación de los equipos agrícolas con el sistema productivo y las diferentes disciplinas participantes (Maroni, 2004). 

Como plantean Córdova, Ramírez y Barbosa (2011), en relación con el manejo de la maquinaria y el equipo agropecuario, el Ingeniero Agrónomo debe poseer, entre otros, conocimientos sobre el proceso de producción agrícola; la eficiencia, la operación y el funcionamiento del equipo agrícola, y su rendimiento; la selección de maquinaria y equipo, la planeación del trabajo mecanizado, y la estimación de costos de funcionamiento de la maquinaria y el equipo agrícola.