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Agrometorología en Uruguay

LA AGROMETOROLOGÍA: SU VALOR ESTRATÉGICO
PARA URUGUAY

 
URUGUAY

Para nuestro país la actividad agropecuaria tiene un peso importante en su economía, por tanto su potencial de desarrollo es resultado de la interacción de condiciones del mercado y de factores climáticos.

Considerando la materia que nos ocupa, corresponde entonces analizar cómo la ubicación geográfica incide en la producción agropecuaria.

Características climatológicas del país.

Uruguay se sitúa en la región templada del SE de Sudamérica. Cuenta con una extensión territorial de alrededor de 176.000 km2. El clima existente es templado, con predominio de vientos del NE, con períodos definidos de invierno y verano y estaciones intermedias. Las precipitaciones del país se caracterizan por su irregularidad y variabilidad interanual.

El país tiene ciertos factores geográficos o de ubicación, que están condicionando el grado de vulnerabilidad. Los riesgos naturales están fundamentalmente vinculados a eventos climáticos. Si bien no se ha podido atribuir a alguna causa, recientes estudios muestran que se están verificando cambios en el clima y el medio ambiente costero. Parte del país está localizado sobre el Río de la Plata - un sistema de gran variabilidad natural – aguas abajo de su extensa cuenca, donde recibe el impacto de las actividades y obras desarrolladas en diversas partes de la misma.

Asimismo, está sujeto a los efectos de las complejas interacciones océano - tierra - atmósfera en el Atlántico Sudoccidental, donde desemboca el Río de la Plata y confluyen las corrientes de Malvinas y Brasil

Aunque las sociedades y los ecosistemas han evolucionado a través de los siglos para adaptarse al clima, es posible que el cambio climático, trastorne radicalmente las condiciones de vida y las actividades y economías basadas en el uso de los recursos naturales.
Uruguay no está exento de estas amenazas y similarmente a lo que ocurre en otros países, sectores tan diversos como la agricultura y la ganadería, los recursos hídricos, el uso y desarrollo de la zona costera, los sistemas forestales, son potencialmente vulnerables.
Por citar algunos ejemplos:

  • Se estima que los principales cultivos nacionales resultarían afectados bajo los escenarios de mayor temperatura proyectados para regiones templadas (+4o a +5oC), aún existiendo incertidumbre en cuanto al signo y magnitud de la variación de precipitaciones.
  • En cultivos de verano regados, como el arroz, un incremento de temperatura generaría un incremento de rendimientos, aunque los modelos no fueron muy definidos en las conclusiones, lo cual sugiere la necesidad de continuar trabajando en su perfeccionamiento. Pero también un incremento de precipitaciones favorecería enfermedades y modificaría prácticas de manejo, y una reducción afectaría la disponibilidad de los volúmenes de agua necesarios para el riego del cultivo, cuya área sembrada se encuentra en franca expansión.
  • El maíz de secano mostró ser considerablemente vulnerable a un potencial cambio climático. Un aumento de temperatura provocaría un acortamiento del ciclo, derivando en menores rendimientos.


Una posible disminución en la precipitación o un aumento en la variabilidad agravarían la situación actual en este sentido. Los rendimientos de maíz muestran una respuesta favorable bajo escenarios con aumento de precipitación, particularmente en el caso de suelos con baja capacidad de almacenamiento de agua.


Esta situación puede afectar sin embargo la eficiencia en el uso del nitrógeno debido a pérdidas por lavado y desnitrificación.

Por lo tanto, se requerirán medidas de adaptación para contrarrestar varios efectos adversos, como descensos en el rendimiento de algunos cultivos, o para utilizar potencialidades genéticas que permitan usufructuar elementos favorables de los posibles escenarios climáticos proyectados. Se considera que Uruguay cuenta con recursos humanos y capacidad técnica adecuados como para implementar medidas de adaptación en forma eficaz y relativamente sencilla (ej.: mejoras
genéticas).


LA IMPORTANCIA ECONÓMICA DEL SECTOR AGROPECUARIO NACIONAL.

El sector Agropecuario ocupa un importante lugar en la economía nacional y sus actividades ocupan gran parte del territorio. La práctica de manejo más usada es la de alternar cultivos con pasturas para ganado bovino y ovino. La producción de carne y lana de Uruguay se hace sobre la base de pasturas naturales. En los últimos años hubo un significativo avance de la agricultura y del sector agroindustrial. Las exportaciones agroindustriales alcanzaron un nuevo récord en 20101 Las exportaciones del complejo agroindustrial alcanzaron en 2010 un máximo histórico medidas en dólares corrientes (casi 4.500 millones de dólares), cuando se expandieron casi 17% respecto a 2009

cuadro
Los principales rubros de base agropecuaria crecieron extraordinariamente ese año, lo se debió tanto a incrementos de los volúmenes como, principalmente, de los precios.

La mayor contribución al crecimiento exportador correspondió a las ventas de soja, que continuaron aumentando exponencialmente, tal como viene sucediendo desde hace varios años. A ello se sumó el dinamismo de las ventas de lácteos y de productos de origen forestal, de modo que entre los tres rubros se explica aproximadamente 80% del crecimiento de las exportaciones.

Interesa notar que, en conjunto, estos tres rubros que le impusieron un notable dinamismo a las exportaciones en el corriente año, pasaron de representar menos de 20% de las exportaciones agroindustriales en el año 2000 a casi 40% en 2010. 

Si bien en los niveles de producción influye el mercado, también lo hacen las condiciones meteorológicas, y el efecto de las fluctuaciones suele prolongarse más allá de los ciclos adversos.

De ello dan cuentas algunos datos del Anuario OPYPA 2010

Por ejemplo, aunque a diferencia de los últimos años, en 2010 las condiciones del clima fueron mayoritariamente favorables tanto para los cultivos agrícolas como para las pasturas. Sin embargo varios rubros estuvieron afectados por restricciones de oferta en 2010, derivados en parte de la situación climática del ciclo anterior.

En efecto, en el 2010 recayeron sobre la ganadería vacuna algunas de las consecuencias de la prolongada sequía que se registró durante 2008 y parte de 2009. La disminución del número de terneros nacidos en la primavera de 2009 debido a la sequía, afectó negativamente el stock de vaquillonas y novillos de un año en 2010.


Además, debido a la escasez de alimento para el ganado, durante el ciclo anterior se adelantó la faena de animales jóvenes, por lo que en el presente período hubo menos disponibilidad de ganado preparado para faenar. Ello determinó una disminución de la faena durante 2010.

cuadro2

Anuario OPYPA 2010. Evolución y perspectivas de las cadenas agropecuarias 2010 Ec. Verónica  Durán Fernández. (http://www.zak-icg.com/admin/material/archanalisis25.pdf)

En cambio, debido a la influencia del clima, en el 2010 hubo buena disponibilidad de pasturas, por los cual la producción de leche de ese año se expandió y alcanzó un nuevo récord, gracias a la buena disponibilidad de pasturas.

La siembra de granos de invierno estuvo en parte negativamente afectada por las consecuencias de las malas condiciones climáticas de la zafra anterior sobre las expectativas de los empresarios. En efecto, el exceso de lluvias en el momento de levantar la cosecha 2009/2010, a comienzos del verano pasado, determinó notables pérdidas de calidad en un enorme volumen de la producción de trigo y de cebada. 

Buena parte de la producción no tuvo calidad suficiente para el consumo humano y debió ser almacenada y destinada para forraje animal.

De modo que el resultado económico se redujo notablemente, lo que deterioró las expectativas de las empresas agrícolas para la siguiente campaña. Ello determinó que el área sembrada con cultivos de invierno en la zafra 2010/2011 se redujera notablemente respecto a la anterior. A ello se sumó que en el último otoño, durante la siembra de la zafra 2010/2011 se registraron frecuentes y abundantes lluvias que demoraron las labores, lo que perjudicaría los rendimientos de los cultivos más tardíos.

Producción física (variación respecto al año o zafra anterior)

cuadro 3

Las exportaciones agroindustriales alcanzaron un nuevo récord en 2010.


Más allá de la combinación de factores de mercado y climáticos, las exportaciones del complejo agroindustrial alcanzaron en 2010 un máximo histórico medidas en dólares corrientes (casi 4.500 millones de dólares), cuando se expandieron casi 17% respecto a 2009 

Los principales rubros de base agropecuaria crecieron extraordinariamente ese año, lo que se debió tanto a incrementos de los volúmenes como, principalmente, de los precios.

La mayor contribución al crecimiento exportador correspondió a las ventas de soja, que continuaron aumentando exponencialmente, tal como viene sucediendo desde hace varios años. A ello se sumó el dinamismo de las ventas de lácteos y de productos de origen forestal, de modo que entre los tres rubros se explica aproximadamente 80% del crecimiento de las exportaciones.

Interesa notar que, en conjunto, estos tres rubros que le impusieron un notable dinamismo a las exportaciones, pasando de representar menos de 20% de las exportaciones agroindustriales en el año 2000 a casi 40% en 2010.

No menos importante resulta el sector forestal. En lo que respecta a áreas forestadas, Uruguay ha generado un interesante desarrollo mediante la implantación de una nueva política que rige desde la promulgación de la llamada Ley Forestal. Desde el comienzo de la vigencia de la misma, se ha estimulado significativamente el desarrollo de la forestación en el país, mediante el otorgamiento de incentivos.

Esta breve reseña da cuenta de la importancia que tiene para el Uruguay la producción agropecuaria.

Consecuentemente, como se señaló al principio el conocimiento de la climatología de una región es un elemento fundamental para la planificación y la toma de decisiones, contribuyendo a la identificación de áreas con condiciones climáticas más o menos aptas para el desarrollo de distintos rubros y actividades agropecuarias y al uso racional y sostenible de los recursos naturales.

Así mismo, la información climática en un elemento básico para la realización de evaluaciones “exante” de nuevas tecnologías, prácticas de manejo, rubros y sistemas de producción, cual es el impacto esperado sobre los resultados físicos, económicos y sobre los recursos naturales y la estimación de los riesgos al iniciar nuevas actividades productivas y/o al introducir cambios en los actuales sistemas de producción.